
Hace sólo unas semanas, Stellantis parecía caminar por la cuerda floja ante las nuevas normas europeas sobre emisiones de CO₂. Ciertamente, el grupo había obtenido una prórroga gracias a una flexibilización temporal del cálculo de las sanciones, pero el problema de fondo persistía: sin un rápido aumento de las ventas de vehículos eléctricos, las multas podrían alcanzar los 1.000 millones de euros. varios miles de millones de euros de aquí a 2027.
Ante esta presión normativa, el fabricante ha tomado una decisión radical. Para acelerar la adopción de vehículos eléctricos por parte de los profesionales, Stellantis ha decidido vender algunas de sus furgonetas eléctricas... al mismo precio que sus equivalentes diésel.
Una ofensiva comercial sin precedentes
La división de vehículos comerciales, Stellantis Pro One, lidera esta iniciativa. En concreto, el Grupo ha lanzado una campaña de ventas en Europa destinada a equiparar el precio de las furgonetas eléctricas de batería al de las versiones diésel.
La medida afecta a gran parte de la gama de furgonetas compactas e intermedias de las marcas del Grupo. Entre los modelos afectados se encuentran las furgonetas compactas Citroën Berlingo, Fiat Professional Doblò, Opel Combo y Peugeot Partner. En la categoría superior, también están incluidos en la campaña el Citroën Jumpy, el Fiat Professional Scudo, el Opel Vivaro y el Peugeot Expert. Esta campaña promocional estará vigente hasta finales de junio de 2026.
El objetivo es claro: eliminar uno de los principales obstáculos a la electrificación para comerciantes, empresas y gestores de flotas. Hasta ahora, el precio de compra más elevado de los vehículos industriales eléctricos ha sido un obstáculo importante para muchos profesionales.
Una estrategia dictada por las normas europeas
Si Stellantis está dispuesta a recortar sus márgenes es, sobre todo, porque las apuestas normativas son enormes. Desde que entraron en vigor las nuevas normas europeas, los fabricantes tienen que cumplir unos objetivos de emisiones de CO₂ extremadamente estrictos. Cada gramo por encima del límite fijado da lugar a sanciones económicas calculadas por cada vehículo vendido.
El segmento de los vehículos industriales ligeros es actualmente uno de los más problemáticos para Stellantis. El Grupo es líder europeo en este segmento, con una cuota de mercado de casi 30 %, lo que también significa que está especialmente expuesto a sanciones si no se acelera la transición a los vehículos eléctricos. Varios análisis estiman que, sin un cambio rápido en el mix de ventas, las multas acumuladas podrían alcanzar varios miles de millones de euros al final de la década.
Las furgonetas eléctricas ya pueden sustituir a las diésel
Para convencer a los profesionales, Stellantis destaca el rendimiento operativo de sus furgonetas eléctricas.
Los modelos compactos tienen una autonomía de hasta 340 kilómetros, mientras que las furgonetas medianas pueden recorrer hasta 350 kilómetros con una sola carga. Estas cifras se consideran suficientes para muchas actividades cotidianas. La capacidad de carga también es comparable a la de las versiones de combustión interna, con cargas útiles que oscilan entre unos 800 kilogramos y 1,5 toneladas, según el modelo.
Para Eric Laforge, Director Global de la División de Vehículos Comerciales del Grupo, esta campaña supone un importante paso adelante. En su opinión, ofrecer vehículos comerciales eléctricos al mismo precio que los modelos diésel hace que la movilidad de emisiones cero sea más accesible y más realista para los profesionales.
Más allá del argumento comercial, la decisión ilustra sobre todo la creciente presión que ejercen las normas europeas sobre los fabricantes. A Stellantis no le queda más remedio que acelerar la transición a los vehículos eléctricos, aunque ello suponga sacrificar parte de sus márgenes a corto plazo.
Si la gente no los quiere, es culpa del fabricante. Todo está hecho para favorecer a las marcas chinas, y nos estamos pegando un tiro en el pie. .