
Pocos días después del anuncio del histórico «reseteo» de Stellantis, Las consecuencias de la crisis ya van mucho más allá del sector del automóvil. Esta vez, el impacto recae directamente sobre las cuentas públicas francesas. El Banco Público de Inversiones, Bpifrance, del que el Estado francés es accionista a través de una participación de 6,65 % en el grupo automovilístico, acaba de dar cifras que lo demuestran: a pesar de un año récord de actividad, su rentabilidad se hundirá en 44 % en 2025. En otras palabras, la crisis del grupo automovilístico no es sólo una crisis industrial o bursátil. Se está convirtiendo en macroeconómica.
Un año récord... que acabó mal
Sobre el papel, 2025 debería haber sido un año excelente para Bpifrance. La institución inyectó 72 000 millones de euros, una cifra sin precedentes, en la economía francesa, con un aumento de los préstamos a las empresas, un apoyo masivo a la industria y una mayor inversión en innovación, inteligencia artificial y transición energética.
Su papel de «banco anticíclico» funcionaba a pleno rendimiento, con unas garantías superiores a 30.000 millones de euros y unos fondos propios de hasta 30.000 millones. Pero a la hora de las cuentas, la realidad fue bien distinta: el beneficio neto cayó a 501 millones de euros, frente a los 896 millones del año anterior. La razón principal no hay que buscarla en las PYME, la innovación o la transición ecológica. Está en la industria del automóvil.
Stellantis, principal responsable del agujero en las cuentas
Bpifrance es el tercer accionista de Stellantis, por detrás de Exor y EPF (Établissement Peugeot Frères). Esta posición estratégica también significa que depende en gran medida de los dividendos del Grupo. Sin embargo, estos dividendos han caído en picado.
El dividendo pagado en 2025 se ha reducido a más de la mitad, lo que supone un impacto negativo de 168 millones de euros para el banco público. Y la situación va a empeorar en el nuevo año, pues Stellantis ya ha anunciado que no pagará dividendo alguno en 2026 tras una pérdida neta debida a cargas excepcionales de 22.000 millones de euros.
Este punto es esencial: la caída de la rentabilidad de Bpifrance no refleja una ralentización de la economía francesa, sino directamente las dificultades de un fabricante de automóviles. El Presidente Nicolas Dufourcq admite implícitamente que para comprender los resultados intrínsecos de Bpifrance hay que neutralizar prácticamente algunas participaciones importantes... entre ellas Stellantis.
El efecto dominó del reajuste estratégico
El vínculo con los recientes anuncios del grupo presidido por Antonio Filosa es ahora evidente. El «reseteo» anunciado a principios de febrero (abandono de proyectos eléctricos, amortizaciones masivas, priorización del balance y suspensión del dividendo) pretendía devolver a la empresa a una situación financiera sólida. Pero esta estrategia traslada inmediatamente el dolor a sus accionistas, incluidos los accionistas públicos.
A diferencia del accionista privado, el Estado francés sufre aquí un doble impacto. Por una parte, los centros industriales europeos siguen bajo presión, con volúmenes a la baja. Por otro, la caída de los dividendos reduce directamente los recursos financieros indirectos de los poderes públicos. Así pues, la crisis del automóvil se ha convertido en una crisis presupuestaria.
Un símbolo de la debilidad industrial de Europa
Bpifrance no sólo se ha visto penalizada por Stellantis. También pesaron los resultados negativos de STMicroelectronics y Soitec, lo que demuestra que la ralentización afecta a toda la cadena industrial tecnológica europea. Pero el fabricante de automóviles sigue siendo el factor desencadenante y el más visible políticamente. Porque a través de él, toda una parte de la estrategia industrial europea está mostrando sus límites financieros a corto plazo.
Este nuevo episodio cambia la percepción del «reset» de Stellantis. Analizado hasta ahora como un giro estratégico interno, se ha convertido en una cuestión de interés nacional para Francia. Cuando los dividendos de un grupo automovilístico reducen la rentabilidad del 44 % banco público de inversiones, la cuestión va más allá de la mera industria. Afecta a la financiación de la economía, a la política industrial y al papel del Estado como accionista.
Así pues, el próximo Día del Inversor de mayo no sólo servirá de hoja de ruta para Stellantis. También podría determinar indirectamente parte del equilibrio financiero público francés de los próximos años.