Crea un Lamborghini impreso en 3D en su jardín y, por la noche, aparece el de verdad: «Lamborghini me ha llamado».»

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Todo empieza de forma muy sencilla, en un salón, delante de una Xbox. En la pantalla, un Lamborghini Aventador. Al lado, su hijo, fascinado por el coche, hace una pregunta ingenua: «Papá... ¿podríamos construir uno? Para muchos padres, la discusión habría terminado ahí. Para papá, fue el comienzo de un proyecto que duraría años... y atraería la atención de Lamborghini ella misma.

Un Lamborghini nacido de un videojuego

Sterling Backus no es un fabricante de coches. Ingeniero apasionado por la mecánica y las nuevas tecnologías, disfruta asumiendo retos técnicos. La idea parecía descabellada al principio, pero pronto encontró la manera: la impresión 3D. Junto con su hijo, tomaron un modelo digital del Aventador, lo ampliaron a escala real y luego cortaron el coche en cientos de piezas que podían imprimirse con máquinas domésticas. En su jardín de Colorado, las impresoras funcionan durante meses. Algunas piezas requieren más de cincuenta horas de impresión continua.

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El proyecto comenzó en 2018. Cuatro años después, se han fabricado casi 1.000 piezas y el coche ha rodado unas 6.000 horas. Poco a poco, la silueta del supercoche va tomando forma ante sus propios ojos.

Un coche de verdad, no sólo una maqueta

Desde lejos, el coche engaña a la vista. Las proporciones son correctas, el aspecto reconocible al instante. Pero bajo la carrocería inspirada en el Lamborghini Aventador, nada es de serie. El V12 original se sustituye por un Chevrolet Corvette C5 LS1 V8, combinado con una caja de cambios manual del Porsche 911 y dos turbocompresores. El resultado: entre 550 y 600 CV. Una potencia digna de un auténtico supercoche.

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Para evitar problemas legales, cada panel se ha modificado ligeramente. Sin distintivo oficial ni objetivo comercial: el coche es único, construido para aprender, compartir y conducir. La réplica atrajo rápidamente a multitudes en las exposiciones. Una oferta de 100.000 dólares está incluso sobre la mesa. Rechazo inmediato. Para Sterling Backus, el valor del coche no puede medirse en dinero: «construirlo te da una sensación mucho más fuerte que comprarlo».

La inesperada llamada de Lamborghini

La historia podría haber acabado ahí. Una maravillosa aventura familiar que se hizo viral en Internet. Pero al final llegó a Sant'Agata Bolognese. Un día, suena el teléfono. Lamborghini.

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La marca preparó entonces una sorpresa digna de una película navideña. Se trataba de cambiar su réplica por un Aventador de verdad... en plena noche, sin avisar. Mientras la familia dormía, el superdeportivo italiano llegó discretamente. Un proyecto nacido en un jardín encuentra por fin su inspiración en la vida real.

Una historia de padre e hijo

Más allá de la mecánica, lo que realmente destaca es la relación entre Sterling y su hijo. Años de pruebas, errores y éxitos compartidos en torno a una pasión común. Al final del vídeo producido por Lamborghini, el niño resume la aventura con sencillez: «Quiero a mi padre.»

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