
Algunos coches son noticia porque baten un récord en Nürburgring, y otros porque se quedan parados. En Hollywood, un Lamborghini Aventador blanche ha adquirido una extraña reputación: la de un fantasma que reaparece regularmente en las noticias, con una versión diferente de la misma historia.
A principios de 2026, Supercar Blondie añadió otra pieza a la máquina: el coche era uno de los elementos visibles de una colección de vehículos de lujo valorada en cerca de "1 millón de dólares" y rodada cerca de la casa del actor Mickey Rourke, y sobre todo... ¡no era un coche de verdad! Lamborghini. Según el artículo, una búsqueda del número de bastidor revela que el vehículo es una construcción "a medida", es decir, un kit-car particularmente convincente. Salvo que no es la primera vez que este Aventador desdibuja los límites.
Una villa, polvo y un cementerio de supercoches
La escena tiene toda la pinta de ser el primer plano de una película de suspense. Una gran propiedad en Los Ángeles. Coches de lujo abandonados fuera, polvorientos, a veces con signos de abandono. Aquí, un Rolls-Royce. Allí, un Bentley. Más allá, un Ferrari. Y en el centro de atención: la silueta angulosa de un Aventador. Esta colección, filmada en las afueras de la finca, da la impresión de vehículos "abandonados", o al menos inmovilizados durante mucho tiempo. Otros medios recogen la misma atmósfera, hasta la última palabra: "cementerio de coches", intrigante supercoche blanco, y revelación final: se trataría de un falso Aventador, un kit-car.


El problema es que, una y otra vez, esta conclusión se vuelve casi demasiado simple. Porque, al mismo tiempo, persiste otra narrativa: la de un coche robado, inventado, o vinculado a una extraña historia de importación. Y aquí dejamos la anécdota insólita y entramos en una zona gris mucho más incómoda.
El detalle que descarrila la historia
En la investigación de Effspot, todo empieza con una pista casi ridícula por lo "pequeña" que parece: los intermitentes laterales. En este roadster cubierto de polvo, observó repetidores transparentes en la parte delantera y trasera, mientras que un modelo estadounidense suele asociarse con elementos naranjas. En su mente, transparente = "coche europeo". Hace una foto del número de bastidor. Cuando llegó a casa, intentó la comprobación más sencilla del mundo: teclear el número en Google para ver si el coche ya había sido listado, vendido, fotografiado o documentado en algún sitio. Ningún resultado.
A continuación, plantean tres hipótesis "básicas" que estructurarán toda la investigación:
- el coche es robado y los números han sido cambiados;
- es un EE.UU. pero desconocido;
- es un coche reconstruido que ha sufrido un accidente y al que se le ha dado un número de bastidor "limpio" para poder venderlo de nuevo.
Busca una descodificación Lamborghini del VIN (los 17 caracteres, y lo que significa cada carácter). Y se da cuenta de que el 4º carácter del VIN correspondería al mercado. En su caso, dice que se lee "Europa" en lugar de "EE.UU.", lo que reforzaría la idea de un coche importado. Llama a alguien con acceso a una cuenta pro para acceder a la base de datos VIN. Según este contacto, el Aventador estaría registrado como un kit car (un coche comprado como kit y montado por el propio usuario o por un proveedor de servicios). Si el coche es un kit, ¿por qué se parece tanto a un Aventador importado?
A partir de ahí, otra hipótesis entra naturalmente en la investigación: la del coche robado. Effspot nunca lo afirma rotundamente, pero lo considera lo suficientemente creíble como para investigarlo seriamente. Indagando en su comunidad, dio con un artículo publicado en el New York Post en 2015 sobre un Lamborghini Aventador Roadster que había sido denunciado como robado en Nueva York, con un detalle inquietante: el propietario nunca había presentado una denuncia, prefiriendo entregar el caso a la agencia de detectives Pinkerton y prometiendo una recompensa de 100.000 dólares.
Las teorías se disparan
En los comentarios que siguen al vídeo de Effspot, las hipótesis se vuelven aún más radicales. Algunos sugieren que podría haber sido importado ilegalmente de Europa, seguido de un dudoso registro administrativo en Estados Unidos. Un usuario afirma que en 2022 era verde. Otros hablan de un número de bastidor falsificado, o generado a partir de bases de datos europeas poco fiables. Un usuario incluso ha sugerido que el vehículo podría aparecer en registros vinculados a Europa del Este, un país citado a menudo (con razón o sin ella) cuando se trata de reconstruir supercoches muy dañados o vehículos con un pasado problemático. Algunos han planteado una hipótesis aún más cínica: un fraude al seguro, en el que el coche habría sido denunciado como robado para reaparecer más tarde con otra identidad administrativa. Tampoco en este caso hay pruebas formales, sino una acumulación de señales débiles que mantienen la inquietud.
¿Kit-car, coche robado, importación dudosa... o ninguna de las anteriores?
Al final de esta investigación, una cosa queda clara: este Lamborghini Aventador no está realmente abandonado ni olvidado. Al contrario, el hecho de que haya pasado años a cubierto, conectado a un cargador de baterías, sugiere un propietario perfectamente consciente de la situación... y de la indefinición que mantiene.

Pero no faltan teorías. Un kit car declarado como tal para simplificar su existencia administrativa. Un Aventador importado ilegalmente y luego discretamente "normalizado". Un superdeportivo con un pasado problemático, potencialmente robado, cuya identidad se había difuminado deliberadamente. Pero también hay una hipótesis mucho más simple y, en última instancia, igual de creíble: que este coche no sea nada de lo anterior. Ni una réplica, ni un coche robado, ni un montaje ilegal, simplemente un vehículo atípico cuyos detalles han sido sobreinterpretados a lo largo del tiempo.
Año tras año, este Lamborghini Aventador vuelve a ser noticia, cada vez desde un ángulo ligeramente diferente, una "revelación" más, un misterio presentado como finalmente resuelto... como si este coche se hubiera convertido en un personaje por derecho propio, una castaña automovilística de Hollywood. Y mientras su historia siga sin estar clara, la especulación continuará alimentándose a sí misma.
