El coche más barato del mundo transformado en un Lamborghini Aventador... por un joven indio que nunca había visto uno en la vida real

Transformar un coche muy barato en un supercoche: la idea puede parecer improbable. Pero en la India, un entusiasta de los coches lo ha conseguido. A partir de un Tata Nano, el pequeño coche urbano conocido en su día como el más barato del mundo, ha creado una réplica de un Lamborghini hechos totalmente a mano.

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El resultado es sorprendente: proporciones cercanas al original, puertas de ala de gaviota y una silueta que recuerda a la del superdeportivo italiano. Detrás de este insólito proyecto hay todo un año de trabajo, mucho ingenio... y una pasión desbordante por los coches.

El Tata Nano, el coche más barato del mundo

Antes de convertirse en la base de esta espectacular transformación, el Tata Nano era todo lo contrario de un Lamborghini. Presentado en 2008 por el fabricante indio Tata Motors, este minicoche urbano se diseñó para ser accesible al mayor número de personas posible.

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Con su pequeño motor de dos cilindros que desarrollaba entre 33 y 38 CV, el Nano se diseñó principalmente para la movilidad urbana. Su velocidad máxima apenas superaba los 100 km/h y sus prestaciones seguían siendo muy modestas, con un tiempo de 0 a 100 km/h cercano a los 30 segundos.

Su principal argumento era su precio: unas 100.000 rupias indias en el momento de su lanzamiento, es decir, entre 2.000 y 2.500 dólares. Este precio imbatible le valió el sobrenombre de coche más barato del mundo. Pero a pesar de su ingenioso concepto, el Nano nunca tuvo el éxito esperado y su producción se detuvo en 2016.

Un Lamborghini construido totalmente a mano con piezas recuperadas

Sin embargo, fue este pequeño coche urbano el que sirvió de base para un asombroso proyecto en el estado de Kerala, al sur de la India. Un entusiasta decidió transformar su Nano en una réplica de un Lamborghini Aventador.

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Lo más impresionante es que construyó el coche sin haber visto nunca un Aventador en la vida real. Para reproducir las proporciones y los detalles, utilizó un sencillo modelo a escala como referencia para las dimensiones y las formas.

La carrocería se construyó íntegramente con diversos materiales y piezas recuperadas. Los paneles se moldearon y luego se ensamblaron para reproducir lo más fielmente posible el diseño anguloso del supercoche italiano.

Incluso se han recreado los elementos más emblemáticos:

  • un gran alerón trasero de madera; ;
  • tomas de aire laterales ;
  • faros inspirados en los de Lamborghini ;
  • y, sobre todo, las puertas de ala de gaviota, la firma visual de los supercoches de Sant'Agata Bolognese.

Al final, el coche se pintó de amarillo, un color considerado más llamativo y espectacular que el tono previsto inicialmente.

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Sin embargo, bajo la carrocería, el coche sigue siendo una máquina de fabricación casera. Muchas piezas proceden de distintos vehículos recuperados en desguaces. Las ruedas, por ejemplo, proceden de otro modelo, mientras que la suspensión utiliza componentes de motocicleta. Incluso se han alargado algunas partes del chasis para conseguir las proporciones adecuadas.

El motor sigue siendo el del Tata Nano, instalado en la parte trasera como en el coche urbano original. El depósito de combustible se ha reposicionado y se han adaptado varios componentes para que el coche funcione.

En el interior, el aprendiz de artesano ha tratado de recrear el ambiente de un auténtico deportivo. Esto incluye un salpicadero inspirado en un Honda, un sistema multimedia y varios instrumentos, entre ellos un velocímetro tomado de un Honda City. Los asientos también se han hecho a mano para dar al habitáculo un aire deportivo.

Un año de trabajo y casi 3.000 euros

El proyecto no lo llevó a cabo un fabricante ni un tuneador profesional. En realidad, su creador dirige un estudio de tatuajes y construyó el coche en su tiempo libre. En total, la transformación le llevó alrededor de un año y le costó casi 300.000 rupias (unos 3.000 euros) sólo en piezas y materiales. Por supuesto, esto no tiene en cuenta los cientos de horas de fabricación necesarias para ensamblar y ajustar cada componente.

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Un Lamborghini casi imposible de conducir

A pesar de su espectacular aspecto, este Lamborghini de construcción casera es prácticamente imposible de conducir en carreteras abiertas. Como muchos proyectos de este tipo, no está homologado.

Su creador sólo pudo probarlo en una playa o en un terreno privado. Las carreteras de los alrededores de su pueblo estaban en mal estado, y el coche sufrió incluso algunos arañazos en sus primeros viajes. No obstante, el propietario espera poder probar algún día a fondo su creación para identificar sus fallos y mejorar el diseño.

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Por encima de todo, este proyecto demuestra lo que la pasión por los coches -especialmente Lamborghini- puede producir, incluso con recursos limitados. Transformar un Tata Nano, un coche diseñado para ser lo más económico posible, en una réplica de Lamborghini requiere una creatividad y una determinación impresionantes. Y quién sabe, quizá, como el Lamborghini impreso en 3D, ¿Cómo lo llamará la marca italiana?

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