El fundador de Mansory revela que molesta a Ferrari y Lamborghini: «Algunos nos copian, otros nos demandan».»

La empresa de tuning Mansory no deja indiferente a nadie. Desde hace más de veinte años, esta empresa alemana transforma Ferrari, Lamborghini, Rolls-Royce o incluso Bugatti, con creaciones espectaculares que dividen tanto como fascinan. Pero detrás de las carrocerías de carbono y los proyectos de varios millones de euros se esconde una realidad menos conocida: algunos fabricantes ya han intentado frenar su ascenso.

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En una reciente entrevista concedida al concesionario británico Tom Hartley, el fundador Kourosh Mansory reconoció que varias marcas de automóviles le habían demandado a lo largo de los años. Y parece que Ferrari forma parte de esa lista.

«Algunos nos imitan, otros nos atacan»

Al ser preguntado por las relaciones entre Mansory y los fabricantes de automóviles, Kourosh Mansory no ha eludido el tema. Según él, algunas marcas aprecian su trabajo, otras sienten envidia y algunas llegan incluso a emprender acciones legales. «Algunos nos copian, otros nos demandan», explica con una sonrisa, antes de añadir que, al final, Mansory suele salir ganando.

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Kourosh Mansory

Cuando el periodista le pregunta directamente qué marcas le han demandado, el fundador se muestra cauteloso. No cita ningún nombre de forma explícita, pero da a entender que Ferrari y Lamborghini figuran entre los fabricantes con los que las relaciones han sido en ocasiones tensas. A la pregunta de si Ferrari ya le había demandado, su respuesta es especialmente reveladora: se niega a dar más detalles, mientras que el entrevistador recuerda que, a pesar de todo, Mansory sigue fabricando kits para los Ferrari.

Una actividad que molesta a los constructores

Hay que decir que Mansory se mueve en una zona gris que nunca ha sido del agrado de las marcas de prestigio. Esta empresa de tuning no se limita a modificar algunos elementos estéticos. En algunos proyectos, la carrocería se rediseña por completo, los paneles se sustituyen por carbono y la identidad visual del modelo se transforma profundamente. Se trata de creaciones que, en ocasiones, pueden alejarse considerablemente de la visión original de los diseñadores de Ferrari o Lamborghini.

Foto Italpassion

Sin embargo, Kourosh Mansory considera que su actividad también beneficia a los fabricantes. Según él, a quienes no les gustan sus transformaciones se decantan por los modelos originales, mientras que los clientes que buscan una mayor exclusividad eligen sus creaciones. En ambos casos, las marcas siguen vendiendo coches.

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Mansory, un modelo económico que funciona a pesar de las críticas

Las críticas nunca han faltado. En las redes sociales, las creaciones de Mansory suelen ser objeto de burlas por su estilo, que se considera excesivo. Sin embargo, la empresa sigue prosperando. Kourosh Mansory afirma que no le preocupan los comentarios negativos. Según él, cada uno tiene gustos diferentes y su papel no es complacer a todo el mundo. También recuerda que muchas de las tendencias que hoy proponen directamente los fabricantes ya existían en Mansory hace varios años, en particular los programas de personalización avanzada y los colores a medida.

Según él, las marcas de lujo acabaron creando sus propios departamentos de personalización porque los clientes exigían cada vez más exclusividad. Un mercado que Mansory había identificado mucho antes que nadie. Y, como guinda del pastel, Al parecer, Mansory ya estaría trabajando en un Ferrari F80.

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