
Es evidente que la saga Mad Max, con su inolvidable e infernal bestiario mecánico, ha dado protagonismo a grandes coches australianos, como el Ford Falcon o el Holden Monaro, pero este Alfa Romeo ¡encajaría a la perfección! El proyecto fue realizado por la empresa neerlandesa ASH Performance.
Un 159 “sin amor” con un refinado motor de 1750 cc
Esta preparación se basa en el motor de gasolina 1750 TBi. Se introdujo por primera vez en la berlina Alfa Romeo 159, que tomó el relevo de’Alfa Romeo 156 en 2005. El motor turbo de 4 cilindros desarrollado por Fiat PowerTrain tenía una cilindrada de 1.742 cm3 con inyección directa y producía 200 CV, y se denominó 1750 TBI en referencia a los exitosos modelos de los años 60 y 70, incluidos los famosos 1750 Berlina y GTV 1750.

Este motor se benefició de los últimos avances tecnológicos, incluido un doble accionamiento de fase continua, así como un sistema de control denominado Carroñero que maximizaba el par a muy bajas revoluciones y garantizaba una rápida respuesta del motor. Sin embargo, a pesar de su tecnología, el TBI fue una decepción para los amantes de los motores con carácter: algunos lo encontraron “diésel”, no subía de vueltas lo suficiente y carecía de la efervescencia de sus predecesores.
Si el 159 era poco apreciado por los aficionados, se debía a que era más pesado y menos ágil que el 156. Sobre todo, se le reprochaba haber sustituido el legendario V6 Busso del tope de gama por un V6 Holden, fruto de la fusión entre el grupo Fiat y GM en aquella época. Un sacrilegio. Aunque el motor había sido retocado por Alfa Romeo, los puristas aullaban por su falta de nobleza...
Un TBI transformado
Volviendo a este 159 tuneado, el motor ha sufrido cambios radicales. Se ha fabricado un colector turbo específico para optimizar el flujo de gases y explotar todo el potencial del 1750 TBI. El sistema de sobrealimentación va acompañado de un intercooler de gran capacidad, combinado con nuevas tuberías, para garantizar una refrigeración eficaz del aire de admisión y una mayor estabilidad de rendimiento. El sistema de escape se ha rediseñado por completo, con un conducto de 72 mm para un flujo óptimo y una contrapresión reducida. Las nuevas piezas internas son originales, pero las paredes de los cilindros se han agrandado ligeramente para soportar el calor del elevado nivel de sobrealimentación.

Además, se ha instalado un sistema de inyección de agua y metanol que mejora la combustión, limita las temperaturas y permite aumentar la presión de sobrealimentación con total seguridad. El resultado de todas estas modificaciones es una potencia medida en el banco de pruebas de 515 CV y 599 Nm de par, lo que da fe del nivel de preparación y eficacia del conjunto.

¡Fuego!
Estéticamente, el coche tiene una fuerte identidad gracias a un recubrimiento completo en rojo caramelo y grandes llantas negras, que recuerdan a las del IMSA 75. Lo más destacado, por supuesto, son los improbables escapes que escupen el “fuego” del TBI verticalmente, a través de tubos que sobresalen del capó delantero. ¡Una auténtica barbacoa! El vídeo muestra una prueba de “estrés” infligida al motor, que, según los tuneadores contactados por Italpassion, ha aguantado muy bien hasta ahora a pesar de haber sido utilizado intensivamente durante más de 3 años.

¡Una configuración digna de los monstruos mecánicos de Mad Max! Un Interceptor 159, ¡quedaría genial!