Abarth ha cambiado a un 100% eléctrico... y admite que fue un error

Desde hace varios años, Abarth se ha embarcado en una transformación radical: abandonar el motor de combustión interna para convertirse en una marca de deportivos totalmente eléctricos. Sobre el papel, la estrategia parecía lógica en un contexto de electrificación acelerada de la industria automovilística. Pero en la realidad, el mercado emitió un veredicto brutal.

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Hoy, los directivos de Fiat y Abarth admiten a medias que esta transición total a la energía eléctrica ha sido un callejón sin salida. Y la marca del Escorpión se plantea ahora seriamente volver... al motor de combustión interna.

Una gama 100 % eléctrica que no ha encontrado su público

La gama europea de Abarth consta actualmente de sólo dos modelos: las versiones deportivas del Fiat 500 y del SUV Fiat 600: el Abarth 500e y Abarth 600e. Particularidad: estos dos coches son exclusivamente eléctricos.

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El problema es simple: las ventas no siguen el ritmo. Según las cifras publicadas por el medio británico Autocar, Abarth sólo vendió 291 coches en el Reino Unido en 2025, frente a los 1027 de 2024, año en el que todavía estaba disponible el legendario Abarth 595 térmico. Es más, según nuestras informaciones, en Italia se matricularon 104 Abarth 600e y 73 Abarth 500e en todo 2025... Sí, ¡ni siquiera 200 Abarth en toda Italia en 2025!

Este declive no es aislado. Desde la desaparición de los Abarth 595 y 695 de gasolina en 2024, la marca se ha apoyado únicamente en los 500e y 600e, modelos cuyo precio y ausencia de motor de combustión han echado para atrás a gran parte de sus clientes de siempre. Esta constatación confirma lo que decíamos hace varios meses: la transición eléctrica de Abarth se ha traducido en un desplome de los volúmenes y una pérdida de identidad de la marca.

Los entusiastas reclaman el regreso del motor de combustión interna

El problema no es sólo de prestaciones o de cifras de ventas. También afecta al propio ADN de Abarth.

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El jefe de Fiat y Abarth en Europa, Gaetano Thorel, lo admite ahora abiertamente. Según él, los clientes habituales de la marca no sólo buscan potencia. También quieren una experiencia mecánica.

«Cuando hablas con los entusiastas de Abarth, no es sólo una marca de prestaciones. Es una marca de preparación», explica.

Históricamente, a los propietarios de Abarth les gusta modificar sus coches, optimizar el motor y trabajar en la mecánica. Pero con un coche eléctrico, todo esto resulta imposible.

«Los Abarth eléctricos son muy potentes, pero un Abarthista no puede hacerse con uno», admite Thorel. «Así que estamos estudiando la posibilidad de rehacer un Abarth térmico... si conseguimos darle el ADN adecuado».»

En otras palabras, la dirección de la marca entiende ahora que los coches eléctricos no están del todo en sintonía con la cultura de los entusiastas que han forjado la reputación del Escorpión.

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Un nuevo Abarth podría nacer del Grande Panda

En este contexto, un nuevo proyecto empieza a tomar forma. Según Autocar, Abarth ya está trabajando en una versión deportiva del Fiat Grande Panda.

El nuevo Grande Panda se basa en la plataforma Stellantis Smart, una arquitectura compatible con varios tipos de motorización: gasolina, híbrida y eléctrica. Por tanto, esta base podría permitir a Abarth volver a un terreno más familiar. Aunque todavía no se ha aprobado oficialmente la producción del proyecto, la idea de un Abarth Grande Panda se está estudiando internamente.

Cuando se le pregunta por esta posibilidad, Gaetano Thorel se muestra cauto, pero deja claramente la puerta abierta. «Sin duda vamos a explotar la herencia de Abarth en otros modelos», afirma.

Fiat también está considerando un original sistema híbrido inspirado en el Concepto Grande Panda 4×4, que utilizaría un motor de combustión en la parte delantera y un motor eléctrico en la trasera para proporcionar potencia adicional.

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Incluso Stellantis reconoce el problema

Y lo que es más revelador, los altos directivos del grupo también empiezan a admitir que la estrategia de los 100 % eléctricos está causando problemas a Abarth. El consejero delegado de Fiat y Abarth, Olivier François, reconoce que los clientes esperan algo diferente.

«Por prestaciones puras, los coches eléctricos son los mejores. Pero también sabemos que los clientes de Abarth quieren el sonido y la experiencia de conducción pura», explica.

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Esta frase resume perfectamente el dilema actual de la marca. Las prestaciones eléctricas pueden ser impresionantes, pero no reproducen la emoción mecánica por la que son famosos los pequeños Abarth italianos.

Sin embargo, el retorno de la energía térmica sigue siendo muy complicado

Aunque la retórica puede estar cambiando en Abarth, la realidad industrial y reglamentaria sigue siendo mucho más compleja. Como como explicamos a finales de 2025, el verdadero obstáculo no es técnico, sino reglamentario. Las normas europeas sobre emisiones de CO₂ dificultan enormemente la comercialización de pequeños deportivos térmicos.

Incluso un coche urbano híbrido como el nuevo Fiat 500 tiene ya unos 120 g/km de CO₂, muy por encima del objetivo medio europeo fijado en unos 81 g/km. Cada gramo de más conlleva una penalización de 95 euros por coche vendido para el fabricante.

En estas condiciones, lanzar un Abarth térmico moderno podría acarrear penalizaciones de varios miles de euros por vehículo. Una ecuación financiera difícil de conciliar con la imagen de deportivo asequible que siempre ha dado tanto éxito a la marca.

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Pase lo que pase, las recientes declaraciones de los directivos de Abarth marcan una importante ruptura con el pasado. Durante varios años, Stellantis defendió firmemente una visión en la que los pequeños deportivos eléctricos sustituirían de forma natural a los modelos de combustión interna. Hoy, sin embargo, sus opiniones son mucho más matizadas.

La dirección reconoce ahora que los clientes no están dispuestos a abandonar por completo el motor de combustión interna, especialmente en una marca tan emocional como Abarth. Así pues, el futuro Grande Panda deportivo podría convertirse en un laboratorio estratégico para el futuro del Escorpión. También podría marcar el primer paso hacia un retorno parcial a los motores de combustión.

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