
Stellantis ha publicado sus resultados del cuarto trimestre de 2025, y confirman lo que los registros venían vaticinando desde hace meses: Maserati atraviesa una de las peores crisis de ventas de su historia moderna. Con sólo 1.900 coches vendidos en el último trimestre, la marca del tridente cerró 2025 con 7.800 unidades. Una cifra que no se veía desde principios de la década de 2010, cuando Maserati aún era sólo un fabricante de nicho antes de la era Ghibli y Levante.
El contraste es marcado: en 2017, Maserati superó las 51.000 ventas anuales. Ocho años después, la marca vende casi siete veces menos coches.
Una caída en picado en tres años
La trayectoria es aún más sorprendente por ser tan reciente. En 2023, Maserati aún vendía 26.600 coches. En 2024, había caído a 11.300 y, en 2025, se había desplomado hasta las 7.800 unidades. En sólo dos años, Maserati ha perdido más de dos tercios de sus volúmenes mundiales. El desglose trimestral confirma la ausencia total de recuperación: 1.700 coches en el primer trimestre, 2.500 en el segundo, luego 1.700 de nuevo y finalmente 1.900. Ni impulso de ventas, ni efecto producto, ni repunte a final de año. La curva es plana... pero a un nivel extremadamente bajo.

Esta confirmación oficial da un peso especial a cifras de matriculación ya observadas en los principales mercados. Estados Unidos, durante mucho tiempo pilar absoluto de Maserati, se ha desplomado más de un 40 %. La propia Italia está en franco declive, mientras que la mayoría de los países europeos ya no recuperan el terreno perdido. Incluso mercados tradicionalmente favorables a los artículos de lujo, como Suiza y Japón, están cayendo en picado.
El símbolo de un problema estructural
Lo sorprendente de estos resultados no es sólo el descenso, sino su naturaleza global. Maserati no está sufriendo por un mercado específico. La contracción está afectando a casi todas las regiones del mundo al mismo tiempo. En otras palabras, ya no se trata de un simple ciclo de producto. La marca ha perdido su posicionamiento.
Mientras Maserati caía, sus rivales evolucionaban en otro universo. Ferrari vende algo menos de coches pero aumenta fuertemente sus beneficios gracias a modelos extremadamente exclusivos y a una estrategia de valor. Lamborghini, a pesar de una gama reducida durante su transición de producto, sigue batiendo récords unas 10.700 unidades al año.
El fin de un modelo industrial
Las cifras para 2025 marcan probablemente el final del modelo implantado en la década de 2010: producir más para rentabilizar las plantas de producción. El Ghibli y el Levante aumentaron los volúmenes, pero también diluyeron la imagen de la marca. Hoy, Maserati se encuentra sin volumen... y sin aura suficiente para compensarlo. Sólo el Maserati MCXtrema puede ser una excepción.

El nuevo equipo directivo, dirigido por Jean-Philippe Imparato, quiere ahora producir lo más cerca posible de la demanda, reducir drásticamente las existencias y reconstruir la deseabilidad. Es una estrategia inspirada en Ferrari y Lamborghini, pero que requiere cambios profundos en la gama, la comunicación, la coherencia del producto y el valor percibido.
2026-2030: el ciclo de la última oportunidad
Con 7.800 ventas en todo el mundo, Maserati está casi de vuelta a donde estaba a principios de la década de 2010, pero en un contexto infinitamente más difícil: la electrificación, la creciente competencia de los coches de lujo y el auge de las marcas ultra exclusivas. El periodo 2026-2030 será, por tanto, mucho más que un simple plan de producto. Será un reposicionamiento completo. La marca tiene que volver a ser deseable, incluso antes de volver a ser rentable.