
En un momento en que las redes sociales están a reventar de ilustraciones de coches generadas por inteligencia artificial, algunas creaciones llaman inmediatamente la atención por una sencilla razón: tienen alma.
El proyecto ideado por Alessandro Capriotti es uno de ellos. Durante varios meses, el diseñador italiano trabajó entre bastidores. Investigación histórica, reflexión estilística, coherencia con el ADN de la marca... Nada se dejó al azar. Cuando por fin desveló su obra, insistió en el aspecto profundamente personal de su planteamiento: este concepto existe tanto por su pasión como por los ánimos recibidos. Su objetivo no era diseñar un coche "al estilo Lancia"Es un diálogo con la historia.
El Fulvia, un monumento a la historia del automóvil
Presentado en 1963, el Lancia Fulvia no es sólo un elegante coupé italiano. Fue un coche fundamental. Con su estrecho motor V4, su sofisticada tracción delantera y un chasis de rara precisión para su época, se convirtió rápidamente en una referencia dinámica. Pero fue sobre todo en competición donde se convirtió en leyenda. En 1972, el Fulvia HF dio a Lancia su primer título mundial de constructores de rally, en particular en Montecarlo. Era el símbolo perfecto de lo que representaba la marca: elegancia aristocrática combinada con una formidable eficacia deportiva. La producción finalizó en 1976.

Reinterpretar sin traicionar
Para Alessandro Capriotti, el reto estaba claro: rendir homenaje sin caer en el diseño retro.
Su punto de partida es el Concepto Pu+Ra, la base del nuevo lenguaje estilístico de Lancia. El famoso "cáliz" del frontal, firma histórica de la marca, se transforma aquí en una moderna firma luminosa. La idea es fuerte: no reproducir la parrilla cromada de antaño, sino traducir su presencia en una interpretación contemporánea.


El resultado es un coupé compacto, casi minimalista, donde los volúmenes sencillos recuerdan inmediatamente al Fulvia original sin llegar a copiarlo. Las superficies son puras, las proporciones equilibradas, y el conjunto evoca una evolución natural más que un ejercicio de nostalgia. Incluso el habitáculo adopta esta filosofía: tecnología integrada pero discreta, un ambiente cálido y, sobre todo, un deseo de elegancia italiana más que de demostración digital.

Un Lancia creíble, no sólo un ejercicio de estilo
Lo que llama la atención de este proyecto es su verosimilitud industrial. Realmente podemos imaginar este Fulvia como un modelo de nicho, una serie de imagen limitada destinada a acompañar el renacimiento de la marca. El propio Capriotti se plantea la pregunta: ¿y si este concepto pasara a formar parte de la gama? La propuesta tiene sentido. En un paisaje automovilístico cada vez más homogéneo, Lancia podría redescubrir su papel histórico de fabricante de elegancia técnica, combinando deportividad mesurada con sofisticación.

Una visión fiel al espíritu de Lancia
El Fulvia no era el más potente, ni el más espectacular. Era el más refinado a su manera deportiva. La obra de Alessandro Capriotti capta precisamente esta idea. No es un pastiche, ni una fantasía irreal, sino una interpretación coherente de una marca que siempre ha sabido evolucionar sin renegar de su identidad. Y probablemente por eso este proyecto destaca más que muchas imágenes generadas automáticamente: aquí, cada línea cuenta algo. Una historia italiana. Una cultura mecánica. Y quizás el esbozo de lo que Lancia podría volver a ser.


Ganz toll und zeitgemäß
Fantastico. Da gibt es nichts mehr zu überlegen. Bauen und auf die Straße damit.
Magnífico,
Esperemos que no se quede sólo en un concept car.