
En el especialísimo mundo de las carreras de montaña europeas, donde los prototipos ultraligeros y los monoplazas dominan ahora las clasificaciones, hay ciertas figuras que destacan menos por sus títulos que por su longevidad. El austriaco Felix Pailer pertenece a esta rara categoría.
El Highlander de las subidas
Nacido en 1949, ha pasado más de medio siglo en el deporte del motor, incluidos más de cuarenta años en subidas cronometradas. A la edad de 75 años, sigue en plena forma. A lo largo de las décadas, se ha convertido en un habitual de las pruebas austriacas y centroeuropeas, participando regularmente en rondas nacionales y regionales y en algunas pruebas del Campeonato de Europa, como Rechberg e Ilirska Bistrica.

Su victoria en el Rechbergrennen en 2007 sigue siendo citada a menudo como uno de los momentos más destacados de su carrera, mientras que incluso en la década de 2020 sigue obteniendo resultados respetables contra parrillas modernizadas. Esta continuidad le ha granjeado una especial popularidad entre el público y el paddock. Conocido por su apodo "Pailix", encarna un enfoque artesanal y apasionado de la disciplina.
El Lancia Delta como hilo conductor
El coche que le ha acompañado durante más de treinta años es una estrella de las carreras de subida de cuestas: un Lancia Delta HF Integrale que ha sido ampliamente transformado, al igual que otros que hemos tenido la oportunidad de revisar en Europa. Tras su exitosa carrera en el Grupo A, el Delta, del que se fabricó un gran número para los rallyes, se extendió a los campeonatos de subida de cuestas, beneficiándose de algunas de las preparaciones más locas que jamás se hayan hecho. Cuando Pailer adoptó esta base, la preparación desarrollaba alrededor de 300 CV como el coche de rally del Grupo A.



Pero el coche evolucionó rápidamente, preparado con el apoyo de especialistas en tuning de competición como Gabat Tuning, y modificado año tras año: refuerzo del chasis, ensanchamiento extremo de la carrocería para alojar neumáticos más anchos, mejora de la aerodinámica con apéndices delanteros y un gran alerón trasero, optimización de los sistemas de refrigeración y admisión. Una de las características más espectaculares del Delta es el enorme ventilador del sistema de refrigeración, visible en la parrilla delantera de esteroides. Durante más de 20 años, este super Delta ha aparecido en la pista con una chillona librea naranja, ¡y los aficionados no se han quedado impasibles!
¡Turbo!
Durante su desarrollo, el Delta pasó por diferentes arquitecturas de motor, incluida una fase en la que utilizó un cinco cilindros turboalimentado derivado de otro modelo del grupo Fiat. La configuración actual se basa en un motor de cuatro cilindros turboalimentado que ha sido ampliamente retocado, a diferencia del motor de 5 cilindros de Bubnic. La cilindrada del motor se ha aumentado a unos 2,1 litros, con un gran turbocompresor, lo que le confiere una potencia de entre 650 y 670 CV, con un par motor superior a 800 Nm. Las últimas cifras apuntan incluso a 690 CV y 830 Nm, para una aceleración de 0 a 100 en menos de 2,7 segundos. Toda esta potencia se transmite a las cuatro ruedas, preservando una de las principales bazas del Delta: la tracción en la reaceleración, que es crucial en los tramos sinuosos y a menudo irregulares de una subida.

Con un peso de poco menos de una tonelada, el coche presume de una relación peso-potencia excepcional para un coche cerrado. La aceleración es asombrosa, como puede verse en los numerosos vídeos que circulan por la red: ¡Papy está dando mucha guerra!

