
La idea parece casi provocativa: tomar un Lamborghini Revuelto Cogí un coche muy modificado (gran kit de carrocería, llantas nuevas, escape modificado, revestimiento, etc.) y lo conduje hasta la fábrica de Lamborghini en Italia, donde fue diseñado. Nada de camiones, sólo un auténtico viaje por carretera a través de Europa, en pleno invierno, para comparar su visión con la del fabricante. Al Revuelto no le queda nada de su configuración original, y el equipo se pregunta abiertamente cómo se puede mejorar. Lamborghini reaccionará cuando vea uno de sus últimos supercoches transformado de forma tan radical.
De los Alpes suizos a Italia
El viaje comienza en Suiza, por carreteras de montaña cubiertas de nieve, a través de espectaculares paisajes alpinos y túneles legendarios como el de San Gotardo. A pesar de las condiciones invernales, el Revuelto se traga los kilómetros sin desfallecer, calzado con neumáticos de nieve, demostrando que los Lamborghini modernos están diseñados para ser conducidos por todas partes, y no sólo para brillar delante de un café.


En la frontera italiana, la escena se vuelve casi irreal. Los aduaneros reconocen inmediatamente el coche, entablan conversación y piden... una gran aceleración. Unos segundos más tarde, el Revuelto ruge ante la sonrisa de los policías. Italia acogió al Lamborghini como a uno de los suyos. Poco después, el equipo recibió una improvisada escolta policial hasta la fábrica.
Volver a la fábrica de Lamborghini
Hay algo profundamente simbólico en llegar frente a la fábrica de Lamborghini. Este Revuelto fue uno de los primeros que se entregaron en Canadá, y verlo regresar a Sant'Agata Bolognese es casi una excepción. Los representantes de la marca confirman que es extremadamente raro que un coche vendido en otro continente regrese un día a su lugar de nacimiento.

Tiene lugar la tan esperada reunión. Los empleados de Lamborghini descubren el coche, observan de cerca las modificaciones, intercambian algunas miradas y hacen preguntas. Lejos de una reacción cerrada o crítica, la discusión es comedida. El Revuelto es calificado de atrevido, fiel al ADN de una marca que se proclama "valiente" e inesperada.

A continuación, el propietario aborda un tema delicado: la reacción de los fabricantes ante los coches modificados. Menciona la reputación de Ferrari, a menudo percibida como intolerante con la personalización fuera de cuadro. La respuesta de Lamborghini fue diplomática. Sin criticar en ningún momento a su rival, la marca dice comprender el deseo de los clientes de hacer suyo su coche, al tiempo que subraya que esta personalización está idealmente pensada y supervisada a través del programa oficial Ad Personam. Una forma elegante de defender la identidad de la marca sin condenar la iniciativa.

En el transcurso de las conversaciones, surgió otro detalle intrigante. El propietario explicó que había alcanzado 354 km/h, aún en séptima marcha, mientras que Lamborghini anunciaba oficialmente una velocidad máxima de 350 km/h. Ante esta observación, los representantes eludieron la respuesta... con una sonrisa. Lo que nos lleva a preguntarnos: ¿está Lamborghini subestimando deliberadamente las cifras oficiales de su Revuelto?

¡Ne ho vista una ad Arezzo la settimana scorsa e mi ha IMPRESSIONATO!