
En una carretera de montaña cubierta de nieve, en algún lugar de Noruega, se enfrentan dos visiones radicalmente opuestas del supercoche. Por un lado, el Lamborghini Huracán Sterrato, diseñado para salirse de los caminos trillados. Por otro, el Porsche 911 GT3 RS, una referencia absoluta en circuito. La escena tiene lugar en Golsfjellet, en la subida a una estación de esquí, y el vídeo que circula desde hace unos días muestra un resultado tan espectacular como instructivo.
Una subida nevada, un veredicto claro
La superficie está totalmente cubierta de nieve compacta y la pendiente no perdona. Desde los primeros metros, el Lamborghini Huracán Sterrato marca la pauta. A pesar de las condiciones extremas, sube con una facilidad asombrosa, progresando de forma suave y casi despreocupada. Su tracción a las cuatro ruedas, su gran distancia al suelo y sus neumáticos específicamente diseñados para superficies sueltas marcan una diferencia inmediata.

Detrás, el Porsche 911 GT3 RS intentaba seguirle el ritmo. Rápidamente, las dificultades se hicieron evidentes. Las ruedas traseras luchaban por encontrar agarre, el coche derrapaba, corregía y luchaba. Cada metro ganado se convertía en una batalla. Mientras que el Lamborghini continuó su ascenso sin parecer forzarse, el Porsche acabó perdiendo por completo el impulso necesario. La subida se convirtió en un callejón sin salida: el GT3 RS tuvo que detenerse, incapaz de seguir avanzando.

Dos filosofías, dos mundos
Esta escena resume perfectamente la oposición entre estos dos modelos. El Huracán Sterrato no es un superdeportivo cualquiera. Lamborghini lo ha diseñado como una máquina para la exploración, capaz de rodar sobre nieve, grava o barro, sin sacrificar su V10 de aspiración natural ni sus prestaciones. Su sistema de tracción total distribuye el par de forma inteligente, permitiendo que el coche siga propulsado incluso cuando el agarre se vuelve precario. El Porsche 911 GT3 RS, por su parte, es el arma definitiva para la contrarreloj. Ultraafinado, rígido y equipado con una aerodinámica extrema, destaca en los circuitos. Pero en la nieve noruega, todas estas cualidades se convierten casi en desventajas. El GT3 RS se encuentra fuera de su elemento.

Un entorno que es cualquier cosa menos ordinario
El vídeo no se grabó al azar. La subida se encuentra en Golsfjellet, un lugar muy conocido por albergar espectaculares eventos automovilísticos invernales. Dentro de unos días se celebrará aquí el Rally Skislope, previsto del 5 al 8 de febrero de 2026. El evento promete una mezcla de deporte del motor y ambiente de estación de esquí. Los coches correrán directamente en las pistas, ante los ojos de los espectadores, en un marco totalmente poco convencional. El viernes 6 de febrero estará abierto al público, con coches en acción en las pistas, exposiciones estáticas, stands, restauración al aire libre y un ambiente que promete ser decididamente festivo, hasta la fiesta posterior por la noche.
Es difícil no ver este enfrentamiento improvisado como una forma de ensayo general. El Huracán Sterrato parece hecho a medida para este tipo de eventos, mientras que el Porsche GT3 RS nos recuerda que la nieve no es su elemento.