
Durante mucho tiempo, China ha mantenido una relación paradójica con los coches antiguos. Por un lado, un apetito creciente por los coches emblemáticos, las marcas europeas y los modelos raros. Por otro, una línea roja casi infranqueable: en el continente, la sola idea de importar un coche de segunda mano (y por tanto, por definición, un coche clásico) se consideraba un riesgo. Este cierre ha llevado a una situación casi absurda: coleccionistas capaces de comprar coches extraordinarios... pero a menudo condenados a conservarlos como piezas estáticas. En China, hay entusiastas, y también clubes, pero la carretera sigue estando en su mayor parte fuera de su alcance. Y, sin embargo, algo empieza a tomar forma. Y este proyecto tiene un nombre: Guangdong.
La regla no escrita: "garaje sí, carretera no".
Para comprender el alcance del cambio, hay que remontarse a la justificación original. Durante mucho tiempo, en China continental la importación de vehículos de segunda mano estuvo prácticamente cerrada: el objetivo era evitar una afluencia masiva de coches viejos, contaminantes y difíciles de controlar. Todavía era posible poseer un coche clásico a través de circuitos muy regulados (exposiciones, eventos, colecciones), pero conducirlo libremente por carretera abierta era la excepción, una cuestión temporal o local. En China, los coches clásicos están hechos para los museos y los garajes bonitos.
1000 Miglia Experience China 2025
Si esto está prohibido, ¿cómo se explican acontecimientos como la 1000 Miglia Experience China 2025? La respuesta está en un matiz: un rally internacional no es una importación privada clásica. A finales de noviembre de 2025, el evento tuvo lugar en Guangdong, con una exhibición en Guangzhou seguida de una ruta de 1.200 km por varias ciudades de la provincia. El evento se presentó como un festival cultural y automovilístico, con una fuerte dimensión de intercambio y una organización en la que participaba el ecosistema local de coches clásicos, en particular la Federación de Coches Clásicos de China (FCCC). En otras palabras, los coches pueden ser autorizados a circular en el marco de un evento, con itinerarios, autorizaciones, socios y controles específicos... sin abrir la puerta a la matriculación permanente de ningún coleccionista. Coleccionar sí, conducir sólo en determinadas ocasiones.




Guangdong 2027
La verdadera novedad, pues, no es que un Ferrari de época circule durante unos días escoltado por una organización. Lo nuevo es la idea de que, a partir de 2027, un proyecto piloto de seis meses podría permitir, por primera vez, la importación y matriculación de un número estrictamente limitado de coches clásicos... con un derecho de circulación mucho más cercano al uso normal. Cada coche tendría que pasar una doble inspección técnica: primero en el país de origen y luego una segunda vez en China. Sobre todo, durante la fase piloto, los vehículos irían equipados con un localizador GPS para seguir sus movimientos. De momento, el sistema se limitará a Guangdong, región del sur de China fronteriza con Hong Kong y Macao, acostumbrada al tráfico internacional y elegida como campo de pruebas.
Ferrari, Porsche, Mercedes: un hueco para las piezas más finas
Si un proyecto así llega a materializarse, probablemente empezará por la gama alta del mercado. Los especialistas esperan que lleguen primero los modelos "de lujo", porque son los más deseados, pero también porque suelen tener historiales más rastreables, normas de restauración más estrictas y un valor que justifica el esfuerzo. La prensa local habla claramente de esta primera oleada de Mercedes, Porsche y Ferrari. Y aquí es donde el tema se globaliza: si China abre el acceso legal, aunque sea parcial, a las importaciones y a la carretera, la demanda repercutirá en los precios de los modelos más deseados. La ley de la oferta y la demanda.


Una báscula altamente supervisada
Debemos mantener la prudencia: estamos hablando de un proyecto piloto, limitado en el tiempo, limitado en el espacio y limitado en el volumen. Y si China ha aceptado discutirlo es precisamente porque las condiciones anunciadas son estrictas: control técnico reforzado, seguimiento por GPS, selección de vehículos. Pero, por primera vez, la idea de que un coche clásico occidental pueda importarse, matricularse y circular legalmente por las carreteras chinas ha dejado de ser una fantasía para los coleccionistas chinos. Y si Guangdong lo consigue, el resto del país le seguirá.
