
Ferrari no deja de sorprender. Tras una patente ya asombrosa de un chasis «activo», el fabricante de Maranello vuelve con una idea aún más desconcertante: un motor V12 completamente nuevo, que bien podría redefinir la propia forma de diseñar los motores de combustión interna en la era de la electrificación.
Detrás de este proyecto, revelado recientemente a través de varias patentes registradas en la USPTO y analizadas por CarBuzz, se esconde una audaz visión: salvar el V12... transformándolo radicalmente.
Un V12 como nunca antes lo habías visto
Sobre el papel, Ferrari habla de un motor de doce cilindros. Pero en realidad, no es ni un V12 clásico ni un flat-12. La idea se basa en el ensamblaje de dos motores de seis cilindros en línea, dispuestos en forma de V. Hasta aquí, nada extraordinario... salvo que esta arquitectura no puede leerse de la manera tradicional.

Aquí, la V no se forma mirando el motor de lado, sino desde arriba. Una sutileza que, de hecho, esconde una ruptura total con las convenciones mecánicas. Para evitar que los componentes se superpongan, Ferrari ha ideado una disposición casi digna de la ingeniería espacial: un motor hacia delante, el otro hacia atrás, cada uno asociado a su propio generador eléctrico, situados en extremos opuestos.
Un V12... que no impulsa las ruedas
La verdadera revolución no se detiene en la forma del motor. Este V12 funciona según una lógica híbrida en serie. En la práctica, los motores de combustión nunca están conectados directamente a las ruedas. Su función es muy distinta: generar electricidad. Esta energía alimenta después los motores eléctricos encargados de propulsar el coche. Se trata de una arquitectura conocida en la industria, pero que rara vez se ha utilizado a este nivel de prestaciones, y nunca con tanta sofisticación.
Con esta configuración, Ferrari ofrece un funcionamiento inteligente. Durante las fases de baja demanda, un solo motor de combustión es suficiente. Pero en cuanto el conductor demanda toda la potencia, los dos motores de 6 cilindros entran en acción simultáneamente. El ángulo de la V oscilaría entre 20 y 30 grados, con la posibilidad de abrirse hasta 45 grados para alojar una batería o un depósito de combustible.

Pero es el sistema de escape lo más intrigante. Los dos motores comparten un conducto común, conectado por una válvula capaz de modular el flujo de gases en función del número de motores activos. El objetivo es doble: optimizar la evacuación de gases y mantener la temperatura ideal del catalizador. Aún más sorprendente, Ferrari prevé controlar la fase de encendido de los dos motores de forma independiente. Podrían funcionar en perfecta sincronía... o a la inversa, en total oposición.

Entre patrimonio y futuro
En contra de lo que cabría imaginar, este sistema no se basa en grandes motores. En su lugar, Ferrari prevé dos motores de pequeña cilindrada, capaces de mantener la carga de la batería y prestar apoyo en periodos de gran demanda.
Una filosofía que se remonta a los orígenes mismos de la marca, con el primer V12 Colombo de sólo 1,5 litros en los años cuarenta. Un guiño a la historia, pero sobre todo la prueba de que Ferrari nunca ha dejado de innovar en torno a esta legendaria arquitectura.
Esta patente no es sólo un ejercicio de estilo. Ilustra hasta dónde está dispuesto a llegar un fabricante como Ferrari para preservar el motor de combustión y, en particular, el V12. Queda por ver si este concepto verá la luz algún día. Pero una cosa es segura: en Maranello, incluso el futuro eléctrico puede seguir latiendo al ritmo de doce cilindros.