
Ahora que la hibridación y la electrificación dictan las prestaciones, algunos coches parecen casi supervivientes. El Ferrari Daytona SP3 es uno de ellos. V12 atmosférico, tracción trasera, sin asistencia eléctrica: una filosofía casi anacrónica en 2026. Y precisamente por eso, el tuneador alemán Novitec ha optado por un enfoque inusual: no transformar el coche... sino sublimarlo.
Un hipercoche ya fuera de lo común
El Daytona SP3 forma parte de la serie Icona de Ferrari, inspirada en los prototipos de carreras de los años 60 y, en particular, en el histórico triplete de la marca en las 24 Horas de Daytona de 1967. Producido en sólo 599 ejemplares (más una unidad adicional), ya fue concebido como una moderna cápsula del tiempo.
Su motor V12 atmosférico de 6,5 litros, montado en posición central trasera, desarrollaba originalmente 840 CV a 9.500 rpm. Un motor derivado de la familia 812 Competizione, capaz de subir hasta las 9.000 rpm con una brutalidad mecánica que se ha vuelto poco común. Sin turbo, sin hibridación, sólo una caja de cambios de doble embrague y las ruedas traseras para transmitir la potencia.


Las cifras de prestaciones bastan para recordarnos su estatus: unos 2,85 segundos para alcanzar los 100 km/h, algo más de 7 segundos para llegar a los 200 km/h y una velocidad máxima de más de 340 km/h. Pero para Novitec, estas cifras ya no son lo que hace especial a un coche hoy en día.
La filosofía Novitec: refinar la emoción
En lugar de perseguir récords, el tuneador alemán trató de reforzar el carácter del coche. La idea no era corregir a Ferrari, sino respetar al icono. La transformación comienza con un nuevo sistema de escape de flujo optimizado equipado con catalizadores deportivos.
Como resultado, el V12 gana 28 CV adicionales para alcanzar los 868 CV. Más que la potencia, lo que cambia es la respuesta al acelerador, con un motor más vivo y un sonido más presente. Un sistema de gestión acústica permite pasar de un sonido civilizado a un rugido que recuerda al de un coche de carreras.

Y para los que quieran llevar el simbolismo al extremo, Novitec ofrece un sistema de escape chapado en oro. Más allá del efecto visual, el metal precioso mejora la disipación del calor bajo el capó del motor. Pero en la práctica, el objetivo es evidente: hacer aún más teatral el canto del V12.


Aerodinámica
A diferencia de las espectaculares preparaciones habituales, el Novitec SP3 se mantiene visualmente próximo al original. Como la carrocería del Ferrari ya es un auténtico túnel de viento rodante, el tuneador ha optado por la sutileza.



El Daytona SP3 utiliza principalmente una aerodinámica pasiva: el aire fluye por el coche a través de túneles integrados en las puertas y las aletas para refrigerar el motor y los radiadores. Novitec no ha alterado este equilibrio, simplemente ajustando la postura con sus llantas NF10 desarrolladas con Vossen. Su diseño de tuerca central recuerda directamente a los Ferrari de carreras de los años 60, reforzando aún más el vínculo histórico que pretende la serie Icona.
Un hipercoche que mira al pasado... y por tanto al futuro
También en el interior, la filosofía permanece intacta. Sin pantallas intrusivas ni complejos sistemas de infoentretenimiento: sólo una sencilla pantalla para el conductor y asientos fijados directamente al chasis. El volante y los pedales se adaptan al conductor, no al revés.

Al final, la transformación de Novitec no fue un intento de modernizar el Daytona SP3, sino de congelarlo como testimonio de una época que estaba desapareciendo. Un V12 atmosférico fabricado en 2025-2026 ya parece una anomalía industrial. Y eso es precisamente lo que hace que esta preparación sea tan valiosa: no trata de hacer el Ferrari más extremo, sino más puro.
