Ignoraba que le habían robado su Ferrari, alquilado por 2.000 euros al mes, y abandonó la comisaría a pie.

Foto Policía nacional

Se suponía que el fin de semana de Pascua iba a ser todo relajación para este hombre de Toulouse, que había venido a disfrutar de la costa vasca. Al volante de un Ferrari 812 coche rojo que llevaba alquilado varios meses, desde luego no esperaba sufrir un percance digno de un escenario inverosímil. Sin embargo, el lunes por la mañana en Biarritz (Francia), durante un control rutinario en carretera, los agentes de policía hicieron un descubrimiento inesperado: el Ferrari se denuncia el robo de un coche de lujo.

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Un Ferrari alquilado... denunciado como robado

La operación formaba parte de los controles habituales de la policía nacional, especialmente activa durante la temporada turística. Pero esta vez, el vehículo no pasó desapercibido. Un Ferrari está destinado a llamar la atención, y los controles no tardan en revelar un problema importante.

El conductor explicó que llevaba varios meses alquilando el coche por unos 2.000 euros al mes. Hasta aquí, nada inusual. Pero entre bastidores, la situación era mucho más compleja. La empresa de alquiler de Toulouse, intermediaria en este caso, había dejado de pagar las cuotas al verdadero propietario del vehículo. Ante esta situación, el propietario tomó una decisión radical: declarar el Ferrari robado para evitar que el vehículo desapareciera.

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Un conductor inocente... pero un coche incautado

Llevado a la comisaría de Biarritz para ser interrogado, el inquilino se quedó estupefacto. La policía le confirmó rápidamente que él no era en absoluto responsable de la situación. Para él fue toda una sorpresa. Pero a pesar de su buena fe, el procedimiento fue claro: el Ferrari fue inmediatamente inmovilizado y después confiscado. El contraste es sorprendente. Tras haber salido a pasar un fin de semana al volante de un supercoche italiano, el hombre se ve obligado a salir de nuevo... a pie.

Foto Policía nacional

Un caso que podría ir mucho más lejos

Aunque el conductor no es culpable, la empresa de alquiler podría enfrentarse a consecuencias legales. Se prevén acciones judiciales por abuso de confianza, además de litigios civiles con el propietario del vehículo.

Para la policía, esta operación es un ejemplo más de cómo se mantiene la vigilancia, incluso en periodos festivos. En Biarritz, donde la Semana Santa es una época de gran actividad, los controles siguen realizándose con regularidad. Con un toque de ironía, la policía resumió el asunto en las redes sociales como «una inolvidable búsqueda de huevos».

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