
Durante meses, fue sólo un proyecto, un nombre en clave, una promesa tecnológica. Hoy, el primer Ferrari electrica entra por fin en una nueva fase muy concreta, con la desvelación tanto del nombre definitivo como del interior de su futuro modelo de cero emisiones. El Ferrari Elettrica cambia de nombre. Se llamará Luce. Y no es por casualidad.
De Elettrica a Luce
Denominado internamente durante mucho tiempo Ferrari Elettrica, el primer coche eléctrico del Cavallino Rampante se llamará finalmente Ferrari Luce. Una palabra sencilla, casi poética. En italiano, "luce" significa luz y electricidad, un doble significado que el fabricante adopta plenamente. Benedetto Vigna, Director General de Ferrari, resume la intención en términos inequívocos: Luce debe "iluminar el futuro de la marca". Se trata de un mensaje contundente, dado que Ferrari aborda un ámbito considerado durante mucho tiempo incompatible con su ADN: el del coche eléctrico de ultra altas prestaciones. En términos técnicos, la filosofía no ha cambiado. El Luce seguirá siendo un gran GT de cuatro puertas y cuatro plazas, propulsado por una arquitectura con cuatro motores eléctricos que desarrollan hasta 1.000 CV. Pero es en el interior donde Ferrari quiere ahora dejar su impronta.
Una cabina diseñada para romper con el pasado
Para diseñar el interior del Luce, Ferrari no trabajó solo. El proyecto se confió a Jony Ive y su estudio LoveFrom, artífices de algunos de los objetos tecnológicos más emblemáticos del siglo XXI. El objetivo no era hacer "un interior futurista más", sino replantearse a fondo la relación entre el conductor y la máquina. En contra de la tendencia actual hacia todo lo táctil, el Ferrari Luce afirma una opción que casi va a contracorriente: la del control físico.



Botones, mandos, balancines y palancas mecánicas son omnipresentes. Para Jony Ive, la idea de que los coches eléctricos requieren una interfaz totalmente digital es una "tontería". Un coche, señala, está diseñado para ser conducido, no manipulado como un smartphone.
Cuando lo digital imita a lo analógico
Esta filosofía se expresa de forma espectacular en el cuadro de instrumentos. Frente al conductor, tres esferas dan la ilusión de una instrumentación clásica, casi de relojería. En realidad, se basan en una arquitectura extremadamente compleja que combina pantallas OLED ultrafinas, cristal convexo e incluso una aguja mecánica muy real para el velocímetro.

La profundidad visual es deliberada. Ferrari ha apilado las capas de la pantalla para recrear una sensación de relieve, muy alejada de los salpicaderos planos e impersonales de muchos coches eléctricos. El resultado es desconcertante, pero claramente aceptado: la tecnología digital está ahí para servir a la emoción, no para sustituirla. Todo el conjunto está fijado a la columna de dirección y se mueve con el volante, garantizando una legibilidad perfecta sea cual sea la posición de conducción o la velocidad.
El volante que resume la filosofía Luce
El volante del Ferrari Luce es sin duda uno de los elementos más simbólicos del interior. Esbelto, casi minimalista, de tres radios, se inspira directamente en los antiguos volantes Nardi que equipaban algunos de los legendarios Ferrari de los años cincuenta. Un guiño a la historia, pero sin excesiva nostalgia. Totalmente mecanizado a partir de un único bloque de aluminio, incorpora dos manettino separados: uno dedicado a la gestión de la energía y de la autonomía, el otro a los ajustes dinámicos del chasis y de la conducción. Las levas, por su parte, ya no se utilizan para cambiar de marcha, sino para el control manual del par motor y la regeneración del frenado, con una respuesta magnética diseñada para ser tan precisa como satisfactoria.

Interfaz central inspirada en el iPhone
En el centro del habitáculo hay una pantalla táctil móvil de 10 pulgadas, montada sobre una estructura de aluminio que hace las veces de asa y reposamanos. Visualmente, la conexión con el iPad es obvia. Pero Ferrari insiste en que la pantalla es sólo un elemento entre muchos otros. Funciones esenciales como el climatizador, los ajustes rápidos y el sistema multimedia tienen controles físicos específicos. Cada botón tiene una textura y resistencia específicas, por lo que es fácil reconocerlos sin apartar la vista de la carretera. La pantalla se reserva para los ajustes más profundos, la navegación y la información secundaria.

Incluso el cronómetro Ferrari tradicional está evolucionando. Se ha convertido en un instrumento híbrido, capaz de mostrar un reloj, una brújula o un cronómetro de rendimiento, con agujas mecánicas accionadas por una interfaz digital.
Puesta en marcha
Ferrari también ha trabajado la emoción del arranque, un momento clave para una marca privada de sonido térmico. El Luce introduce lo que Maranello denomina una auténtica "ceremonia de la llave". La llave de aluminio y cristal encaja en una ranura específica de la consola central. Una vez activada, el emblemático amarillo Ferrari parece extenderse visualmente por la interfaz, hasta el selector de marcha.


Incluso el modo Launch adopta un enfoque espectacular, con un control mecánico de inspiración aeronáutica situado en el techo y una interfaz que cambia visualmente cuando se libera toda la potencia.
¿Un Ferrari eléctrico, pero sigue siendo un Ferrari?
Con el Luce, Ferrari no trata de demostrar que puede fabricar un coche eléctrico. Se trata de demostrar que puede hacer un Ferrari eléctrico. El interior desvelado hoy no se parece a ningún otro del mercado, y eso es precisamente lo que la marca quería demostrar. Como recordatorio, la silueta exterior y la versión definitiva se desvelarán en mayo.
