Ferrari y la NASA trabajaron juntos en su futuro supercoche: «¡La velocidad puede jugar con nuestros cerebros!»

Ferrari se prepara para entrar en una nueva era. El 25 de mayo, la marca de Maranello levantará por fin el velo de su primer coche eléctrico 100 %, el Ferrari Luce. Pero a medida que se acerca la fecha límite, las revelaciones son cada vez más sorprendentes.

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¿La última? Ferrari ha recurrido a la NASA. Sí, la agencia espacial estadounidense. Y la razón es tan fascinante como inesperada: la velocidad extrema del futuro supercoche podría, literalmente, trastornar el cerebro humano.

Una aceleración demasiado brusca para el cuerpo humano

Ferrari lleva varias semanas publicando información sobre el Luce. Ya sabíamos que este primer eléctrico funcionaría extremadamente bien. Pero las últimas declaraciones de su Director General, Benedetto Vigna, dan al proyecto una dimensión totalmente nueva.

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CEO de Ferrari

Según él, la aceleración del Ferrari Luce es tan violenta que puede llegar a ser difícil de soportar para los pasajeros. Tanto es así que Ferrari pidió a expertos de la NASA que comprendieran los efectos de dicha aceleración en el cuerpo humano. El objetivo era claro: determinar el umbral a partir del cual la aceleración se vuelve molesta, o incluso incómoda. Porque, a diferencia de un coche de carreras, el Luce no está diseñado para un circuito, sino para su uso en carretera. Por tanto, Ferrari tuvo que encontrar un equilibrio sin precedentes: ofrecer unas prestaciones dignas de un hipercoche, garantizando al mismo tiempo una experiencia de conducción controlada.

«La aceleración puede ser demasiado lineal y a veces demasiado fuerte, hasta el punto de perturbar nuestro cerebro.» explica Benedetto Vigna. «Hemos trabajado con centros médicos y la NASA para entender a qué nivel se vuelve incómodo para los pasajeros.»

Un Ferrari eléctrico con prestaciones de hipercoche

Esta cuestión adquiere mayor relevancia si tenemos en cuenta las cifras que ya se han anunciado. Se dice que el Ferrari Luce es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en sólo 2,5 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 310 km/h. Estas prestaciones lo sitúan inmediatamente entre los modelos más extremos de la gama.

Ferrari Luce

Estos resultados no deben nada a la casualidad. El motor eléctrico ofrece una ventaja decisiva: par máximo disponible al instante. A diferencia de un motor de combustión interna, no hay rampas de aceleración. La aceleración es inmediata, lineal... y especialmente brutal.

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Es precisamente esta inmediatez la que plantea un reto sin precedentes. Donde un Ferrari de combustión “se revoluciona”, el Luce entrega toda su potencia en una fracción de segundo. Una sensación potencialmente inquietante.

Colaboración sin precedentes con la NASA

Aquí es donde entra en juego la implicación de la NASA. Acostumbrados a estudiar los efectos de las fuerzas G en los astronautas, los expertos de la NASA tienen una experiencia única. Han ayudado a Ferrari a comprender mejor cómo reacciona el cuerpo humano ante una aceleración extrema y, sobre todo, cómo hacerla más soportable en el día a día.

Detrás de esta colaboración se esconde un reto clave para Ferrari: preservar la emoción sin sacrificar el confort. El Luce debe ser algo más que rápido. Tiene que ser divertido de conducir, incluso a niveles de rendimiento muy altos.

Ferrari no tiene intención de renegar de su ADN. Más bien al contrario. La marca está trabajando activamente en la experiencia emocional de este primer coche eléctrico. El interior, diseñado por Jony Ive, antiguo icono de Apple, incluye levas en el volante que simulan los cambios de marcha, como en un coche de gasolina.

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En cuanto al sonido, Ferrari ha tomado una decisión radical: no se trata de imitar artificialmente un motor de combustión interna. En su lugar, la marca prefiere amplificar el sonido real de los motores eléctricos, jugando con diferentes frecuencias para crear una firma sonora única que sea envolvente y no agresiva.

Con el Luce, Ferrari no sólo se vuelve eléctrico. Redefine los límites del rendimiento automovilístico. Con su arquitectura de 800 voltios, una batería de 122 kWh y una autonomía prevista de unos 500 km, el futuro supercoche combina tecnología punta con grandes ambiciones.

Pero más allá de las cifras, es sobre todo la filosofía la que evoluciona. Ferrari está entrando en una fase en la que el rendimiento puro debe coexistir ahora con limitaciones humanas sin precedentes. Por primera vez en su historia, Ferrari no se limita a ir más rápido. También debe asegurarse de que nuestros cerebros puedan seguir el ritmo.

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