
Existen Ferrari restaurado a la perfección, brillando como el día en que se hizo. Y luego está éste. Un Ferrari 250 GT Coupé de 1959 con una carrocería marcada por el tiempo, picada por el óxido y cubierta de una gruesa pátina, que cuenta una historia de casi 60 años de olvido. ¿Estimación? Hasta 500.000 dólares. Sí, ha leído bien.
Un icono de Pinin Farina
Presentado en el Salón del Automóvil de París de 1958, el Ferrari 250 GT Coupé diseñado por Pininfarina supuso un punto de inflexión para la marca del Cavallino Rampante. En aquel momento, Enzo Ferrari intentaba estabilizar las finanzas de su empresa. Este GT de producción en serie, elegante y refinado, iba a desempeñar un papel clave. Con 353 ejemplares construidos, fue un volumen sin precedentes para la marca en aquella época. Permitió a Ferrari financiar su programa de carreras, estructurar una producción más industrial y consolidar su reputación internacional.


El ejemplar subastado, chasis 1359 GT, es el 158º de los 353 coupés fabricados entre 1958 y 1960. Bajo el capó se encuentra el legendario Tipo 128D V12 de 2.953 cc, alimentado por tres carburadores Weber y con una potencia de 220 CV a 7.000 rpm, acoplado a una caja de cambios manual de 4 velocidades. Un equipamiento técnico que sigue emocionando hoy en día. Entregado nuevo en Roma en julio de 1959, en un elegante color Grigio Fumo con interior de vinilo beige y cuero Connolly, comenzó su vida italiana entre Roma y Brescia antes de dirigirse a Suiza.


Una vida agitada... y luego el silencio
Durante sus primeros diez años, el coche cambió de propietario siete veces. Recibió algunas curiosas modificaciones de época: parachoques retirados, faros cubiertos con fundas Carello, contactos de encendido dobles, tuercas de rueda especiales y una batería reubicada. Estos cambios sugerían que el coche podría haber sido utilizado para carreras en Suiza o Alemania. En 1969, todo se detuvo. Un militar estadounidense destinado en Baviera lo compró y lo envió a Newark, Nueva Jersey. Lo condujo unas cuantas veces... antes de guardarlo. Desde entonces, ha permanecido en almacenamiento estático durante más de medio siglo. Protegido, pero congelado en el tiempo.
¿La belleza del óxido?
Hoy, este Ferrari no brilla. Su carrocería lleva las cicatrices de décadas. El óxido superficial ha invadido los paneles, la pintura original está descolorida y el conjunto tiene un aspecto casi postapocalíptico. Algunos coleccionistas creen que "un coche sólo es original una vez". Restaurar por completo un coche así equivaldría a borrar su historia, borrar todas las huellas de su pasado. Su pátina no es sólo estética: cuenta una historia.



Técnicamente, casi todo necesita una revisión. Tras más de 55 años parado, el motor, la transmisión, los frenos y el tren de rodaje necesitarán una revisión completa antes de volver a la carretera. Pero el coche conserva sus números de chasis y motor, un punto crucial para los puristas. También va acompañado de un informe del historiador de Ferrari Marcel Massini.
500.000 por un Ferrari congelado en el tiempo
Este 250 GT Coupé se ofrecerá en las ventas de Amelia Island organizadas por Gooding Christie's, con una estimación de entre 300.000 y 500.000 dólares. Es una suma considerable para un coche que no está en condiciones de circular, está cubierto de óxido y necesita obras importantes. Pero también es un precio casi "razonable", dado que algunos Ferrari 250 GT restaurados superan con creces el millón de dólares. Entonces, ¿debería restaurarse por completo o conservarse tal cual? Una cosa es segura: su próximo propietario tendrá que tomar una decisión difícil. Restaurar este Ferrari hasta dejarlo como nuevo... o dejar que siga contando su historia tal y como está escrita en su chapa desde 1959.