
Es una imagen que inmediatamente causó revuelo entre los entusiastas en Reddit. Publicada por el usuario sfr777__, muestra un Ferrari Enzo con un portaesquís fijado al techo. Es una escena casi irreal, dado el estatus de este legendario hipercoche, que generalmente se guarda en colecciones privadas o se conserva como obra de arte.
Pero al observarlo más de cerca, los observadores informados reconocieron rápidamente este Enzo tan especial. No es un coche desconocido, sino el de Barry Lundgren, más conocido en las redes bajo el seudónimo @sharetheenzo.

Un Enzo diseñado para ser usado, realmente usado
A diferencia de la mayoría de los propietarios, Barry Lundgren no considera que su Ferrari como una mera pieza de coleccionista. Su enfoque es radicalmente distinto: lo conduce. Y mucho.

Su coche ha recorrido recientemente 31.000 millas, unos 50.000 km, una cifra excepcional para un modelo del que sólo se han fabricado 400 unidades. Y aún hay más: su objetivo es claro: alcanzar las 35.000 millas (56.000 km) en 2026. Este kilometraje, casi impensable para un Enzo, cuenta una historia diferente sobre los coches de prestigio: la del placer cotidiano, sin miedo al desgaste o la depreciación.
Rumbo a la FAT Ice Race... en un Enzo
Con esto en mente, Barry Lundgren ha decidido llevar la experiencia aún más lejos. Para participar en la FAT Ice Race, organizada los días 27 y 28 de febrero de 2026 en Big Sky, Montana, simplemente adaptó su Ferrari Enzo a las condiciones extremas. Neumáticos de nieve, portaesquís en el techo... y a correr.

Una imagen surrealista: un hipercoche diseñado para circuitos y carreteras perfectas, equipado ahora como una finca de montaña. Y sin embargo, la iniciativa está lejos de ser un simple truco de marketing. Forma parte de un proyecto continuo para demostrar que un Enzo puede utilizarse, explorarse e incluso desviarse de su propósito original.



In situ, el coche no pasó desapercibido. Entre la curiosidad, la admiración y la incomprensión, la presencia de este Enzo en semejante entorno provocó numerosas reacciones. Pero Barry Lundgren no se contentó con exhibirlo. Fiel a su reputación, también permitió que varias personas se pusieran al volante para hacer fotos, compartiendo la experiencia en lugar de guardarla celosamente. Un movimiento poco frecuente en este mundo.
Un Enzo vivo, lejos de los garajes con aire acondicionado
A fin de cuentas, este Ferrari Enzo encarna una visión casi opuesta a la que suele asociarse con los hipercoches. Aquí, no hay almacenamiento bajo una lona ni kilometraje fijo. En lugar de eso, conduce, viaja, se enfrenta a la nieve... y sigue acumulando kilómetros. Y eso es, sin duda, lo que lo hace aún más fascinante.