
A sus 75 años, Jay Leno sigue siendo una figura muy especial en el mundo del motor. El que fuera rostro de The Tonight Show durante más de veinte años, no es sólo un famoso cómico: también es el jefe de una de las colecciones privadas de coches más impresionantes del mundo. Un auténtico museo sobre ruedas... pero hay una intrigante omisión: la de Ferrari.
Una colección extraordinaria, guiada por la historia
El enorme garaje Big Dog de Jay Leno ocupa más de 13.000 metros cuadrados y alberga unos 180 coches y más de 160 motos. La propiedad está valorada en más de 150 millones de dólares, y sigue revalorizándose con el paso de los años.





Pero, a diferencia de muchos coleccionistas, Jay Leno no busca rarezas ostentosas ni prestaciones puras. Como explica en numerosas entrevistas, lo que le interesa por encima de todo es la historia que hay detrás de cada vehículo. Cada modelo de su colección cuenta la historia de una época, una innovación o una visión del automóvil. Esto explica la increíble diversidad de su garaje: desde el legendario McLaren F1, ahora valorado en decenas de millones de dólares, hasta el Chrysler Turbine Car, una curiosidad tecnológica que a menudo cita como su coche favorito.


También hay ejemplares únicos, como el Duesenberg Walker Coupé, e iconos italianos, como el Lamborghini Miura P400. Sin embargo, a pesar de esta evidente pasión por los coches excepcionales, falta una marca.
«Nunca me gustó cómo se hacían las cosas».»
Preguntado en numerosas ocasiones por esta ausencia, Jay Leno es muy claro: no es Ferrari lo que critica, sino la experiencia del cliente asociada a la marca, al menos tal y como él la ha conocido. Según Leno, comprar un Ferrari no fue un acto sencillo durante mucho tiempo. Hubo un tiempo en que había que comprar varios modelos menos deseables antes de poder aspirar a acceder a los más prestigiosos. Una lógica que él nunca ha aceptado.
También dice que no le gusta la imagen elitista, casi cerrada, que rodeaba a la marca. Esta sensación de exclusividad forzada no se corresponde con su visión del automóvil, que le gustaría más accesible y pasional. En sus entrevistas, va aún más lejos, mencionando prácticas que considera absurdas, como tener que demostrar la autenticidad de su vehículo mediante costosas certificaciones, o ciertas expectativas implícitas en el momento de la compra.
El contraste con McLaren y Porsche
Cuando compra un McLaren MP4-12C, dice que le tratan como a un cliente de verdad: consejos sinceros, opciones no recomendadas para ahorrarle dinero e incluso actualizaciones ofrecidas después de la compra. Lo mismo ocurre con su Porsche Carrera GT. La marca alemana llega incluso a enviarle mecánicos para que le expliquen con detalle cómo funciona el coche. Es un nivel de atención que no podría haber imaginado en Ferrari en su momento. Para él, la diferencia es simple: prefiere las marcas que tienen que convencer a sus clientes, más que las que pueden permitirse el lujo de elegir.
Una ausencia que no pone en duda la leyenda Ferrari
Jay Leno ha dejado claro, sin embargo, que aprecia a Ferrari y reconoce la excepcional calidad de sus coches. Así que su elección no es un rechazo a la marca italiana, sino más bien una cuestión de filosofía personal. En su opinión, comprar un coche, sobre todo a este nivel de precio, debe seguir siendo un simple placer, sin obligaciones ni juegos de prestigio. Prefiere ser visto como un cliente, no como un sujeto privilegiado sometido a ciertas reglas.
Por último, la ausencia de Ferrari en una de las mayores colecciones de automóviles del mundo lo dice todo: incluso ante una marca legendaria, la experiencia cuenta tanto como el propio producto.


