
En De Tomaso Al desvelar las primeras imágenes definitivas de la cadena cinemática del P900, el mensaje era claro: aquí, la mecánica no se esconde. Se expone. Asume su responsabilidad. Y, sobre todo, fascina. Tras llamar la atención con el un sistema de escape digno de una película de ciencia ficción, Hoy, el P900 vuelve a ser el centro de atención con su corazón mecánico. Y al ver las fotos publicadas, es difícil no considerarlo una obra de arte.
Un V12 diseñado como un manifiesto
El De Tomaso P900 nunca se diseñó para complacer a todo el mundo. Producido en una edición limitada de sólo 18 unidades y dedicado exclusivamente a la pista, hace gala de un enfoque radical. Su motor es la prueba definitiva de ello. Sin electrificación. Sin sobrealimentación. Bajo el capó se esconde un V12 atmosférico de 65° desarrollado en colaboración con ItalTecnica. La hoja de especificaciones es impresionante, pero sólo cuenta una parte de la historia. La versión final confirma una dirección aún más firme: 7,0 litros de cilindrada, 900 CV entregados a unas 9.500 rpm y una zona roja fijada en 10.200 rpm.

Arquitectura inspirada en la Fórmula 1
Visualmente, este V12 es tan cautivador como intimidante. Las fotos revelan un bloque mecanizado en aluminio billet, con una evidente obsesión por la compacidad y la rigidez. El conjunto pesa menos de 200 kg, una cifra notable para un motor de doce cilindros de esta cilindrada.
El sistema de distribución utiliza una cascada completa de piñones, una solución poco común hoy en día, asociada históricamente a los V12 de Fórmula 1 de aspiración natural. A muy altas revoluciones, esta arquitectura garantiza una precisión absoluta. A 10.200 rpm, la más mínima aproximación sería fatal. Cada fila está equipada con dos árboles de levas en cabeza que controlan cuatro válvulas de titanio por cilindro. Todo ello está respaldado por un sistema de lubricación por cárter seco de ocho etapas, diseñado para soportar cargas laterales extremas en circuito.

Una escultura mecánica diseñada para el sonido
Mirando este V12 de frente, con sus doce conos de admisión alineados como las toberas de un instrumento monumental, da la impresión de observar una instalación contemporánea. Los conductos de carbono, las piezas mecanizadas, los componentes de titanio: todo parece haber sido colocado con una clara intención estética. En De Tomaso lo decimos claramente: «Dijeron que el futuro sería tranquilo». Nos hemos mantenido fieles a nuestro deseo de recuperar el V12.»

El proyecto P900 se desarrolló en un contexto en el que la industria automovilística tiende al silencio. En lugar de seguir esta tendencia, la marca se planteó una pregunta diferente: si éste fuera uno de los últimos V12 de aspiración natural desarrollados en esta época, ¿qué debería representar? ¿Una simple cifra de potencia... o una emoción duradera?
Herencia italiana en cada vuelta
La elección de un socio italiano no es baladí. ItalTecnica continúa el legado de Claudio Lombardi, una figura importante de la ingeniería de motores italiana, cuya carrera abarcó la gloriosa era del V12 en la Fórmula 1 y el éxito en el Campeonato del Mundo de Rallyes. Ahora dirigida por Carlo Cavagnero, la empresa ha infundido a este V12 una filosofía sencilla: un motor debe responder sin titubeos, con integridad, y producir buena música.

Una obra de arte dedicada a la pista
Por el momento, el P900 está estrictamente reservado a los circuitos. Su chasis de carbono ultrarrígido, su bajo peso de 900 kg y su motor utilizado como elemento portante lo acercan más a un prototipo LMP que a un hipercoche convencional. Pero cuando se observa este V12, que está montado casi como una pieza de galería, una cosa queda clara: el P900 no sólo busca prestaciones. Reclama una posición. En una época en la que domina la racionalidad, De Tomaso elige la emoción.

