Volkswagen quería cuadruplicar las ventas de Alfa Romeo, pero Italia se negó... ¡dos veces!

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Hoy, Alfa Romeo vende entre 60.000 y 70.000 coches al año. Una cifra modesta para una marca con un inmenso pasado, pero que ha alimentado durante mucho tiempo una pregunta casi obsesiva entre los aficionados: ¿y si la historia hubiera sido diferente? Durante más de una década, otro gigante soñó con hacerse con el Biscione: el Grupo Volkswagen. Y no sólo una vez... sino al menos dos.

El sueño de Ferdinand Piëch: convertir Alfa en el anti-Porsche de las masas

A principios de la década de 2010, el patriarca de Volkswagen, Ferdinand Piëch, no ocultaba su admiración por Alfa Romeo. En los salones del automóvil, repetía que la marca italiana podría "prosperar bajo el techo de Volkswagen". Incluso va más allá: según él, las ventas podrían multiplicarse por cuatro en cinco años.

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En aquella época, Alfa vendía unos 100.000 coches al año. Piëch imaginaba un futuro claro: un Alfa posicionado por debajo de Porsche, con tecnología alemana pero estilo italiano. En este escenario, los deportivos milaneses podrían haber recibido los nuevos turbos de cuatro cilindros del Boxster y el Cayman, mientras que la marca se habría convertido en una alternativa más emocional y accesible a los modelos de Zuffenhausen.

La respuesta italiana fue inmediata y brutal. En Fiat Chrysler Automobiles, la puerta se cerró sin discusión. Sergio Marchionne llegó a decir que mientras él estuviera al mando, Alfa Romeo nunca se vendería a Volkswagen. El juego psicológico ha comenzado.

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2018: el segundo intento

Pasó el tiempo, Piëch dejó el timón, pero su idea siguió rondando Wolfsburgo. En 2018, el año en que murió Sergion Marchionne, el jefe de Volkswagen, Herbert Diess, se reunió con el nuevo jefe de FCA, Mike Manley. Según varias fuentes que lo corroboran, Diess sintió que era su deber llevar a cabo el proyecto de Piëch. La pregunta es sencilla: ¿está Alfa Romeo en venta?

La respuesta es igualmente clara: no. Una vez más, la marca italiana sigue siendo intocable. Unos meses más tarde, la fusión PSA-FCA dio origen a Stellantis, que prometió invertir en todas sus marcas y confirmó que ninguna se vendería. El sueño alemán terminó ahí.

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¿Y si Alfa Romeo se hubiera convertido en una marca del Grupo Volkswagen?

Aquí empieza la verdadera fantasía automovilística. Volkswagen ya ha demostrado su capacidad para resucitar marcas de prestigio: Lamborghini, Bentley y Bugatti (e incluso Ducati) han prosperado gracias a unos recursos industriales colosales, conservando al mismo tiempo una fuerte identidad.

En este contexto, Alfa Romeo habría ocupado probablemente un lugar muy especial: un deportivo emocional situado entre Audi y Porsche, con plataformas compartidas pero un carácter latino. Un Giulia, primo técnico de un Audi, un SUV cercano a un Macan, motores de altas prestaciones y quizás sobre todo una gama completa. Con la fuerza industrial del grupo alemán, entre 300.000 y 400.000 ventas anuales ya no parecerían irreales.

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La pregunta esencial sigue siendo: ¿un Alfa Romeo bajo control alemán seguiría siendo un Alfa? La historia del automóvil demuestra que la racionalización técnica mejora la calidad, pero a veces uniformiza las sensaciones. Algunos creen que Lamborghini ganó en eficacia pero perdió parte de su locura tras su paso a Audi. Sin embargo, los coches de Lamborghini están bien desarrollados y producidos en Italia, y la marca nunca ha estado en mejor forma financiera y de ventas. Y Alfa Romeo ha compartido su experiencia técnica, primero con Fiat (Alfa Romeo Giulietta, Mito, Tonale), luego con Peugeot (Alfa Romeo Junior). ¿Habría conservado Alfa Romeo, una marca profundamente emocional, el carácter por el que sigue siendo famosa con plataformas Volkswagen? Un ejemplo reciente es el Cupra, que en 2025 alcanzó las cifras de ventas más altas de su historia, con 328.800 vehículos entregados.

Un futuro aún incierto

Hoy, bajo Stellantis, Alfa Romeo prepara su segunda transformación. Inicialmente, iba a transformarse en una marca 100 % eléctrica. Al final, se aplazaron los nuevos Stelvio y Giulia, se ampliaron los actuales modelos Tonale, Giulia y Stelvio y la marca siguió sobreviviendo con una gama reducida. Entre proyectos aplazados y ambiciones globales, esta es la historia que se repite desde hace casi dos décadas.

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Eso es precisamente lo que hace que esta historia sea tan fascinante. El Grupo Volkswagen puede haber perdido una importante adquisición estratégica... o haber evitado transformar un símbolo latino en un producto industrial perfectamente calibrado. Nunca sabremos cómo habría sido Alfa Romeo en este universo paralelo. Pero una cosa es cierta: pocas veces una marca ha hecho soñar tanto a un competidor... sin aceptar nunca pertenecer a ella.


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