
Es un caso que parece sacado de una película de cine negro, pero es muy real. Un Alfa Romeo 33 Stradale de 1967, valorado en casi 30 millones de euros, se esfumó tras la muerte de su propietario en Nápoles. La Fiscalía de Milán investiga ahora una presunta extorsión y falsificación, mientras que la familia ha decidido ofrecer una recompensa por la recuperación de uno de los tesoros automovilísticos más raros del mundo.
Aclaración importante: evidentemente, no se trata del modelo neo-retro presentado en 2023 por Alfa Romeo, del que se fabricaron 33 ejemplares y cuyo valor se estima en unos 3 millones de euros, sino del icono absoluto lanzado en 1967, del que sólo se fabricaron 18 ejemplares. A este nivel de rareza y valor, no hay lugar para la confusión.
Una joya de 1967 convertida en fantasma
El Alfa Romeo 33 Stradale original es una de las cumbres de la ingeniería italiana. Derivado directamente del coche de competición Tipo 33, con un V8 montado en posición central y una escultural carrocería de Franco Scaglione, está considerado como uno de los coches más bellos jamás producidos. Cada uno de los 18 ejemplares ensamblados está identificado, documentado y rastreado por coleccionistas y casas de subastas. En otras palabras, una desaparición de este tipo provoca inmediatamente una conmoción en el microcosmos de las grandes colecciones internacionales. Y sin embargo, desde hace varias semanas, uno de estos modelos no aparece por ninguna parte.
¿Vender bajo presión?
Según informaciones aparecidas en la prensa italiana, entre ellas Cronache della Campania, el coche había permanecido durante décadas en el garaje especializado de un pariente del propietario. Sin embargo, tras la muerte del coleccionista, la relación de confianza se habría roto.
Los herederos describen un verdadero asedio psicológico: llamadas repetidas, presiones insistentes, amenazas de procedimientos judiciales por sumas asombrosas. En este clima de tensión, y en un momento en que la viuda se encontraba en un estado emocional frágil, el 33 Stradale se vendió por una pequeña suma. Hoy, la familia impugna la validez de esta transacción. Afirman que la firma se obtuvo bajo coacción, en una situación de extrema vulnerabilidad. Se ha presentado una denuncia y la fiscalía de Milán ha abierto una investigación por extorsión y falsificación.
Desaparición organizada
Lo que más intriga a los investigadores es la velocidad con la que el coche abandonó el radar italiano.
En cuanto se completó la venta, el 33 Stradale se transfirió a una empresa recién constituida. A continuación, se presentó en el registro de vehículos un elemento clave en el caso: una declaración de pérdida de matrículas. Según los abogados de la familia, esta maniobra facilita volver a matricular y exportar un vehículo al extranjero.
El documento estaba supuestamente firmado por un coleccionista francés muy conocido en el sector. Para los denunciantes, no se trataba de un detalle administrativo insignificante, sino de una pieza central de un mecanismo destinado a «limpiar» el coche y hacer extremadamente compleja su trazabilidad. Desde entonces, no ha habido ningún rastro oficial. Se cree que el supercoche ha salido de Italia y que ahora puede estar durmiendo en una colección privada o en un búnker seguro, fuera del alcance de las autoridades.
Una recompensa para romper el silencio
Ante lo que consideran un muro de silencio, los herederos han decidido pasar a la ofensiva mediática. Ofrecen una recompensa económica de 100.000 euros a quien pueda aportar datos concretos que ayuden a localizar y recuperar el vehículo.
El mensaje se dirige directamente a coleccionistas, intermediarios y aficionados de todo el mundo. En un mundo tan restringido como el de los hipercoches históricos, un 33 Stradale no puede permanecer invisible para siempre. Más allá de su valor estimado de 30 millones de euros, está en juego una pieza del patrimonio automovilístico italiano. De confirmarse los hechos, el caso podría convertirse en uno de los mayores escándalos recientes del mercado de coches clásicos.