
Hay coches clásicos. Y luego están los que tienen una historia. A veces gloriosa, a veces caótica. L'Alfa Romeo 75 V6 3.0 conducido (y maltratado) por Jeremy Clarkson en uno de los episodios más cultos de Top Gear entra claramente en esta última categoría. Casi seis meses después de reaparecer en una subasta esta berlina italiana sin igual vuelve por fin a la carretera. El objetivo: un primer viaje real de 160 km por carretera. ¿El veredicto? Fiel a su reputación. Para bien... y para mal.
El Alfa Romeo que se convirtió en leyenda de la televisión
Volvamos a 2008. Jeremy Clarkson, Richard Hammond y James May aceptaron un reto que parecía sencillo sobre el papel: comprar un Alfa Romeo por menos de 1.000 libras. Clarkson se encontró con un Alfa Romeo 75 3.0 Veloce de 1989, que costaba unas 450 libras. Pintado de un verde chillón, conducido por el circuito de Rockingham y sometido a una serie de duras pruebas, el coche se convirtió al instante en un símbolo: imperfecto, temperamental, pero terriblemente entrañable. Ya destrozado y declarado siniestro por una compañía de seguros unos años antes, sobrevivió sin embargo a la experiencia Top Gear. Mejor aún, ha sobrevivido a los años sin ser restaurado, conservando sus abolladuras, su interior cansado y esa pátina que se ha convertido en casi sagrada para los fans del programa.



De nuevo en marcha tras ocho años de interrupción
Comprado recientemente en una subasta por unos 12.000 euros (casi 14.000 una vez restaurado), el Alfa Romeo apenas había circulado durante ocho años. Antes de pensar siquiera en la fiabilidad, había que volver a ponerlo en circulación legalmente: neumáticos nuevos, transmisión revisada, frenos comprobados y pequeños problemas eléctricos corregidos. Mecánicamente, el legendario V6 "Busso" está en plena forma. Alrededor de 192 CV de potencia, un sonido tan carismático como siempre y una tranquilizadora presión del aceite. Sobre el papel, todo parece listo para una prueba real.
160 kilómetros para ver si la leyenda sigue vigente
Saliendo de Sandhurst, rumbo a un pub al sur de Cambridge. Un viaje deliberadamente simbólico. Porque sí, la meta no es baladí: el George Inn, el lugar exacto donde Clarkson, Hammond y May se encontraron al final de su desafío Alfa Romeo en 2008. Desde los primeros kilómetros, el tono estaba marcado. El indicador de combustible optimista, la temperatura del agua que oscila sin lógica aparente, un concierto de ruidos crepitantes detrás del salpicadero, limpiaparabrisas incapaces de volver a su posición de reposo... Bienvenido a bordo de un Alfa Romeo de los años 80. Y sin embargo, en autopista, el 75 impresiona. A 80 km/h, mantiene el ritmo sin dificultad, consume razonablemente y parece casi a gusto. El motor canta, el coche va recto. Es casi fácil olvidar su caótico pasado.
El arte de derrumbarse... con estilo
Pero eso sería malinterpretar a este Alfa Romeo. Un capó que se abre solo a medida que se avanza, un freno de mano caprichoso, un tirador de puerta que vuelve a ceder, un retrovisor eléctrico convertido en manual por pura filosofía italiana... cada parada es una nueva sorpresa. El punto culminante del viaje: una carretera inundada, a unos cientos de metros del destino final. ¿Es posible dar marcha atrás? No. Decisión tomada: pasamos. Despacio. Muy despacio. El V6 respira, la electrónica sobrevive y el Alfa Romeo sale sano y salvo del agua. Un merecido aplauso.


Un coche imperfecto... tan perfectamente deseable
Al final, la apuesta ha merecido la pena. Las 100 millas están cubiertas. El coche lo consigue por sí solo, a pesar de una lista de fallos tan larga como un día sin café expreso. Pero ahí reside precisamente su encanto. Como el propio Clarkson nos recordó: "El Alfa Romeo V6 es uno de los mejores motores jamás concebidos". Es difícil discutir con él. Incluso en una berlina que en su momento se consideró "fea", incluso con una pintura inverosímil, el 75 desprende algo que muchos youngtimers más "perfectos" han perdido: alma. Y como resume perfectamente la pregunta formulada al principio: "¿Qué podría salir mal?".
Con un Alfa Romeo... absolutamente todo. Y por eso nos encanta.
